Y este corazón ya no late, murió por no tenerte.
Solo una cosa; Te extraño.
jueves, 10 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
¿Amor u obsesión ? (Primera parte)
¿Quién es ella? Quiero conocerle, su mirada penetro hasta lo más profundo de mí ser.
Sé que es como yo, sé que piensa y siente como yo, por algo fue la única mujer, entre toda una multitud, que escucho mis letras, que se dejó llevar por los sentimientos que en ellas plasme.
Te buscaré, seguiré tu rastro aunque el me lleve al infinito. Sabrás de mí, sabrás mi nombre y yo el tuyo.
Como cada fin de semana me encontraba cantando en un pub, pocos ponían atención cuando tocaba alguna de mis composiciones. La verdad nadie me tomaba en cuenta, hasta que comencé a cantar mi última composición.
Una mujer, de pelo castaño, ojos claros, dulces labios y cuerpo delgado posa su mirada en mí, pero no solo en mí, sino también en lo que estoy cantando, está sintiendo lo que yo siento al cantar mi canción.
La verdad no recuerdo muy bien de donde nacieron aquellos versos y aquella melodía, solo sé que hay una parte de ella que toca lo más profundo de mi ser y por lo que veo también toco el corazón de aquella mujer.
Mientras cantaba la observaba, estaba con sus ojos cerrados, se notaba que aunque estuviera rodeada de tanta gente ella se encontraba en su mundo, nadie era capaz de tocarla, su aura era completamente distinta a la de los demás.
Cuando estoy finalizando mi canción un grupo de personas se acerca a la mesa que está al lado del escenario, tapándome la vista hacia ella, hasta que todos toman asiento. Cuando vuelvo a buscarla con la mirada ella ya no estaba, se había ido. Me desespere, quería hablarle, quería saber quién era, la necesitaba para saber qué significado tenía mi canción, ya que yo, por mucho que la analizara no tenía idea de que transmitían mis letras.
Ofuscada baje del escenario y me acerque a la barra, le pregunte a una camarera si conocía a la muchacha que se encontraba en la segunda mesa contando desde el escenario hacia atrás y me dijo que no la conocía, pero que a veces venía a tomarse un trago y se iba.
Salí casi corriendo y la vi, se estaba fumando un cigarrillo mientras esperaba un taxi. La observaba con ansiedad, quería hablarle, saber quién era, algo ocultaba detrás de esos dulces ojos, con aires de tristeza.
A lo lejos vislumbro un taxi, pero el miedo me hacía vacilar, quería llamarla, pero me sentía atada al silencio.
La vi tomar el taxi, con melancolía lo vi pasar frente a mí.
Esa noche volví a la casa nerviosa, descontenta, triste.
Por dos meses fui todos los fines de semana aquel bar y me sentaba en la barra para poder verla apenas entrara, pero por más que la esperé no volvió aparecer.
Durante los meses que siguieron solo pensé en ella, en la posibilidad de volver a verla, y en cierto modo solo compuse canciones para ella. Fue como si solo su mirada empezaba a crecer dentro de mí y a invadir todas mis letras.
Ya pasados varios meses caminando por la calle, la volví a ver, iba entrando a ese edificio que con letras grandes tiene escrito “CENTRO” y por inercia cruce la calle. Cuando llegue a la vereda me di cuenta de que me encontraba corriendo.
Quería saber quién era ella, aunque sentía que la conocía de toda la vida, también sentía que tenía mucho que aprender de ella, además de este sentimiento de necesitarla y ¿¡ni si quiera sé para qué!?
Cuando me vi en la misma vereda que ella me entro una gran emoción, pensé tanto en ella durante aquellos meses, imagine tantas cosas, que al verla no supe que hacer.
La verdad es que durante todos esos meses me pase planeando minuceosamente nuestro encuentro es caso de encontrarla. Debo decir que soy muy tímida; por eso había pensado y pensado como seria si me llegaba a encontrar con ella. En cada encuentro imaginario lo que más me costaba era como iba a entablar una conversación con ella. Me daba rabia pensar en todas aquellas personas que conozco que de la nada pueden establecer una conversación con base con alguna persona desconocida. Ellos con solo el querer pueden, como se dice vulgarmente, meterle conversa a una mujer. Mientras yo planifico cada gesto, cada palabra, cada mirada y no me resulta nada.
No soy una mujer mujeriega, ni ganchera, pero debo confesar que muchas veces me dio envidia ver como otras mujeres tenían esa facilidad de conversar con una desconocida y entablar una “relación” con ella.
Desgraciadamente he estado condenada a permanecer ajena a la vida de cualquier mujer.
Bueno, en aquellos encuentros imaginarios analice diferentes posibilidades. Conozco mi naturaleza y sé que en situaciones imprevistas y repentinas, los nervios me acomplejan, me atan a la estupidez misma, ya que me comporto como una verdadera imbécil por no saber qué hacer, ni decir. Pierdo todo sentido a fuerza de atolondramiento y timidez.
Por lo que analice en solitario; la muchacha solía ir a pub y me plantee el caso de encontrármela en alguno, si así fuera no sería demasiado complicado hablarle, ya que le preguntaría sobre la música o el ambiente del lugar. Después de analizar en detalle esta posibilidad la deseche, ya que a lo único que voy a los pub es a cantar, ya que sola, jamás me ha gustado andar en ese tipo de lugares.
Podía suceder, en cambio, que ella tuviera un amigo en común conmigo ¡En ese casa bastaría con una simple presentación! Encandilada con la desagradable luz de la timidez me eche gozosamente en los brazos de esa posibilidad. Pero dicen que lo bueno dura poco, comenzando a analizar aquella posibilidad discerní que sería muy difícil encontrar un amigo en común con ella, además que ni si quiera sabia su nombre ¿Cómo les iba a preguntar si eran amigos de ella, si no le conocía? Al final la idea me pareció absurda y la deseche igual que la primera.
Pero en estos momentos, ya no había que pensar, había que actuar.
Entre al edificio, la seguí hasta el ascensor, quería preguntarle algo, alguna cosa, pero no sabía qué. Se me ocurrió preguntarle, si este es el edificio el “CENTRO”, pero sería una pregunta estúpida, si en la entrada habían unas enormes letras que formaban aquella palabra. Comencé a sudar, el tiempo se me acababa y yo aún no articulaba palabra, así que desesperada y sin saber que más preguntar, en forma algo brusca le pregunte –“¿Este es el edificio el “CENTRO”?”- Creo que me reconoció, antes de contestarme me di cuenta de que estaba sonrojada y sin esperar respuesta le pregunte -¿”Por qué se sonroja? Me reconoció ¿Cierto?”- Obvio que me había reconocido, si esa noche sus ojos penetraron en lo míos.
De repente ella me responde con timidez –Sí, este es el edificio el “CENTRO”-
-“Y ¿Solo eso me dirá? ¡Te he buscado tanto! ¡Te necesito! ¡No he dejado de pensar en usted!”- Cuando caí en cuenta de lo que estaba hablando, Salí corriendo del ascensor ¿Qué locuras había dicho? ¿Cómo fui capaz de gritarle esas cosas? ¿¡En qué estaba penando!?
-¡Espere!- De repente la escucho decir, note que me toma el brazo y me gira hacia ella, me mira y me dice –Yo tampoco he dejado de pensar en usted…- Se da media vuelta y sale corriendo. Yo me quede atónita con la mente en blanco, viendo como se alejaba… Continuara
Sé que es como yo, sé que piensa y siente como yo, por algo fue la única mujer, entre toda una multitud, que escucho mis letras, que se dejó llevar por los sentimientos que en ellas plasme.
Te buscaré, seguiré tu rastro aunque el me lleve al infinito. Sabrás de mí, sabrás mi nombre y yo el tuyo.
Como cada fin de semana me encontraba cantando en un pub, pocos ponían atención cuando tocaba alguna de mis composiciones. La verdad nadie me tomaba en cuenta, hasta que comencé a cantar mi última composición.
Una mujer, de pelo castaño, ojos claros, dulces labios y cuerpo delgado posa su mirada en mí, pero no solo en mí, sino también en lo que estoy cantando, está sintiendo lo que yo siento al cantar mi canción.
La verdad no recuerdo muy bien de donde nacieron aquellos versos y aquella melodía, solo sé que hay una parte de ella que toca lo más profundo de mi ser y por lo que veo también toco el corazón de aquella mujer.
Mientras cantaba la observaba, estaba con sus ojos cerrados, se notaba que aunque estuviera rodeada de tanta gente ella se encontraba en su mundo, nadie era capaz de tocarla, su aura era completamente distinta a la de los demás.
Cuando estoy finalizando mi canción un grupo de personas se acerca a la mesa que está al lado del escenario, tapándome la vista hacia ella, hasta que todos toman asiento. Cuando vuelvo a buscarla con la mirada ella ya no estaba, se había ido. Me desespere, quería hablarle, quería saber quién era, la necesitaba para saber qué significado tenía mi canción, ya que yo, por mucho que la analizara no tenía idea de que transmitían mis letras.
Ofuscada baje del escenario y me acerque a la barra, le pregunte a una camarera si conocía a la muchacha que se encontraba en la segunda mesa contando desde el escenario hacia atrás y me dijo que no la conocía, pero que a veces venía a tomarse un trago y se iba.
Salí casi corriendo y la vi, se estaba fumando un cigarrillo mientras esperaba un taxi. La observaba con ansiedad, quería hablarle, saber quién era, algo ocultaba detrás de esos dulces ojos, con aires de tristeza.
A lo lejos vislumbro un taxi, pero el miedo me hacía vacilar, quería llamarla, pero me sentía atada al silencio.
La vi tomar el taxi, con melancolía lo vi pasar frente a mí.
Esa noche volví a la casa nerviosa, descontenta, triste.
Por dos meses fui todos los fines de semana aquel bar y me sentaba en la barra para poder verla apenas entrara, pero por más que la esperé no volvió aparecer.
Durante los meses que siguieron solo pensé en ella, en la posibilidad de volver a verla, y en cierto modo solo compuse canciones para ella. Fue como si solo su mirada empezaba a crecer dentro de mí y a invadir todas mis letras.
Ya pasados varios meses caminando por la calle, la volví a ver, iba entrando a ese edificio que con letras grandes tiene escrito “CENTRO” y por inercia cruce la calle. Cuando llegue a la vereda me di cuenta de que me encontraba corriendo.
Quería saber quién era ella, aunque sentía que la conocía de toda la vida, también sentía que tenía mucho que aprender de ella, además de este sentimiento de necesitarla y ¿¡ni si quiera sé para qué!?
Cuando me vi en la misma vereda que ella me entro una gran emoción, pensé tanto en ella durante aquellos meses, imagine tantas cosas, que al verla no supe que hacer.
La verdad es que durante todos esos meses me pase planeando minuceosamente nuestro encuentro es caso de encontrarla. Debo decir que soy muy tímida; por eso había pensado y pensado como seria si me llegaba a encontrar con ella. En cada encuentro imaginario lo que más me costaba era como iba a entablar una conversación con ella. Me daba rabia pensar en todas aquellas personas que conozco que de la nada pueden establecer una conversación con base con alguna persona desconocida. Ellos con solo el querer pueden, como se dice vulgarmente, meterle conversa a una mujer. Mientras yo planifico cada gesto, cada palabra, cada mirada y no me resulta nada.
No soy una mujer mujeriega, ni ganchera, pero debo confesar que muchas veces me dio envidia ver como otras mujeres tenían esa facilidad de conversar con una desconocida y entablar una “relación” con ella.
Desgraciadamente he estado condenada a permanecer ajena a la vida de cualquier mujer.
Bueno, en aquellos encuentros imaginarios analice diferentes posibilidades. Conozco mi naturaleza y sé que en situaciones imprevistas y repentinas, los nervios me acomplejan, me atan a la estupidez misma, ya que me comporto como una verdadera imbécil por no saber qué hacer, ni decir. Pierdo todo sentido a fuerza de atolondramiento y timidez.
Por lo que analice en solitario; la muchacha solía ir a pub y me plantee el caso de encontrármela en alguno, si así fuera no sería demasiado complicado hablarle, ya que le preguntaría sobre la música o el ambiente del lugar. Después de analizar en detalle esta posibilidad la deseche, ya que a lo único que voy a los pub es a cantar, ya que sola, jamás me ha gustado andar en ese tipo de lugares.
Podía suceder, en cambio, que ella tuviera un amigo en común conmigo ¡En ese casa bastaría con una simple presentación! Encandilada con la desagradable luz de la timidez me eche gozosamente en los brazos de esa posibilidad. Pero dicen que lo bueno dura poco, comenzando a analizar aquella posibilidad discerní que sería muy difícil encontrar un amigo en común con ella, además que ni si quiera sabia su nombre ¿Cómo les iba a preguntar si eran amigos de ella, si no le conocía? Al final la idea me pareció absurda y la deseche igual que la primera.
Pero en estos momentos, ya no había que pensar, había que actuar.
Entre al edificio, la seguí hasta el ascensor, quería preguntarle algo, alguna cosa, pero no sabía qué. Se me ocurrió preguntarle, si este es el edificio el “CENTRO”, pero sería una pregunta estúpida, si en la entrada habían unas enormes letras que formaban aquella palabra. Comencé a sudar, el tiempo se me acababa y yo aún no articulaba palabra, así que desesperada y sin saber que más preguntar, en forma algo brusca le pregunte –“¿Este es el edificio el “CENTRO”?”- Creo que me reconoció, antes de contestarme me di cuenta de que estaba sonrojada y sin esperar respuesta le pregunte -¿”Por qué se sonroja? Me reconoció ¿Cierto?”- Obvio que me había reconocido, si esa noche sus ojos penetraron en lo míos.
De repente ella me responde con timidez –Sí, este es el edificio el “CENTRO”-
-“Y ¿Solo eso me dirá? ¡Te he buscado tanto! ¡Te necesito! ¡No he dejado de pensar en usted!”- Cuando caí en cuenta de lo que estaba hablando, Salí corriendo del ascensor ¿Qué locuras había dicho? ¿Cómo fui capaz de gritarle esas cosas? ¿¡En qué estaba penando!?
-¡Espere!- De repente la escucho decir, note que me toma el brazo y me gira hacia ella, me mira y me dice –Yo tampoco he dejado de pensar en usted…- Se da media vuelta y sale corriendo. Yo me quede atónita con la mente en blanco, viendo como se alejaba… Continuara
martes, 1 de marzo de 2011
Vive :)
Solo no dejes de sentir, no dejes de amar, no dejes de ser feliz.
Se amante de la vida, no la repudies por los dolores que te ha traído, recuerda que para aprender a vivir, primero hay que sufrir. Para aprender a pararte, tienes que caer, tiene que doler.
No dejes pasar los detalles, son ellos los que marcan la diferencia, son ellos los que le dan más color a la vida.
Deja de llorar, tus lágrimas no te dejan ver el sol que nace del horizonte, no te deja ver que cada día es una nueva oportunidad para ser feliz.
Y sobre todo… ama y veras como aquel amor que entregas te dará las mayores felicidades de tu corazón.
Se amante de la vida, no la repudies por los dolores que te ha traído, recuerda que para aprender a vivir, primero hay que sufrir. Para aprender a pararte, tienes que caer, tiene que doler.
No dejes pasar los detalles, son ellos los que marcan la diferencia, son ellos los que le dan más color a la vida.
Deja de llorar, tus lágrimas no te dejan ver el sol que nace del horizonte, no te deja ver que cada día es una nueva oportunidad para ser feliz.
Y sobre todo… ama y veras como aquel amor que entregas te dará las mayores felicidades de tu corazón.
viernes, 25 de febrero de 2011
My heroine
Sí, tú fuiste mi heroina, me convertí en una adicta a ti y ahora sufro las consecuencias...
jueves, 24 de febrero de 2011
Querer, es poder
Siempre haces lo mismo, siempre juegas conmigo y lo peor es que yo te dejo. Pero ¡basta! ¡esta me la haces por última vez! Me harte de ti y tus juegos, jamás has sabido lo que realmete quieres, te encuentras perdida y lo peor es que crees que lo sabes, crees saber lo que quieres y lo que no, pero si así fuera, jamás harías sufrir a las personas que te quieren y menos a quien es tu pareja... Al final, lo único que me queda pensar, es que tú jamás has amado, jamás has sentido amor real por alguien, porque si así fuera no la hubieras engañado...
Me da rabia pensar en que a mí me mandaste a la mierda otra vez, mientras que a él, lo más seguro no le has dicho nada y eso que yo jamás te hice nada, en cambio fue con él con quien la engañaste, no conmigo. Siempre te respete, siempre estuve ahí cuando me necesitaste, no como él, que para lo único que te quiere es la cama ¿Le dijiste eso a ella? ¿Le dijiste que yo tuve muchas oportunidades para tener algo contigo y jamás hice nada y que fue con él con quien la engañaste? Me imagino que no, no la quieres perder, porque si así pasara te quedarías sola...
¡Tengo rabia! por tu culpa otra vez mi corazón se está oscureciendo, otra vez tiene sed de venganza... Pero ¡no! menos por ti.
!Es increíble como son los sentimientos, como es el corazón, es capaz de odiar y amar a la misma persona a la vez! ¡Sí! Por desgracias aún te quiero, aún hay amor por ti en mí, pero ya decidí olvidarte, sacarte de mi corazón. Aunque tenga que llorar mil veces más por ti, aunque patalee por querer verte y saber de ti, pero esta vez no me la ganará, esta vez tengo que saber ser fuerte...
Este es el primer paso, querer, ahora de apoco tengo que comenzar a actuar.
Tengo que volver a retomar mi vida, todo aquello que dejé.
Me da rabia pensar en que a mí me mandaste a la mierda otra vez, mientras que a él, lo más seguro no le has dicho nada y eso que yo jamás te hice nada, en cambio fue con él con quien la engañaste, no conmigo. Siempre te respete, siempre estuve ahí cuando me necesitaste, no como él, que para lo único que te quiere es la cama ¿Le dijiste eso a ella? ¿Le dijiste que yo tuve muchas oportunidades para tener algo contigo y jamás hice nada y que fue con él con quien la engañaste? Me imagino que no, no la quieres perder, porque si así pasara te quedarías sola...
¡Tengo rabia! por tu culpa otra vez mi corazón se está oscureciendo, otra vez tiene sed de venganza... Pero ¡no! menos por ti.
!Es increíble como son los sentimientos, como es el corazón, es capaz de odiar y amar a la misma persona a la vez! ¡Sí! Por desgracias aún te quiero, aún hay amor por ti en mí, pero ya decidí olvidarte, sacarte de mi corazón. Aunque tenga que llorar mil veces más por ti, aunque patalee por querer verte y saber de ti, pero esta vez no me la ganará, esta vez tengo que saber ser fuerte...
Este es el primer paso, querer, ahora de apoco tengo que comenzar a actuar.
Tengo que volver a retomar mi vida, todo aquello que dejé.
domingo, 13 de febrero de 2011
Ya no se puede seguir escapando del dolor
Y otra vez volvió a derramar sangre, buscando dejar de sentir aquel dolor que le consumía el alma, buscando que el dolor físico le hiciera olvidar el fuego que le quemaba…
Aquel día cuando le vio, no supo qué fue lo que le paso, esa rabia y rencor que sintió al verlas juntas, no supo de donde salió.
Cruzo la calle decidida a encararle, a gritarle todo el odio que sentía en ese momento, a decirle todo lo que calló cuando estuvieron juntas y cuando todo terminó. Pero al llegar a su lado, al sentirla cerca, no pudo. Sintiendo la misma rabia cuando llega a su encuentro, también sintió las ganas de abrazarla y decirle cuanto le extrañaba, que la necesitaba y que era imposible no estar sin verle…
Así que decidió seguir caminando, estaba tan nerviosa, que sentía como su corazón latía tan rápido y con tanta fuerza, las piernas las sentía débiles y le temblaban las manos.
Sin rumbo fijo siguió caminando delante de ellas, no miro hacia atrás en ningún momento.
Sabía que una amiga estaba en la plaza, así que se dirigió hacia allá, sabía que con ella podría desahogar aquel dolor.
Al llegar donde ella la vio y le dijo que Alejandra con su pareja se dirigían ahí y le conto como se sentía, lloro sentada junto a ella y le preguntaba el porqué de lo que sintió al verlas. Pero ella no supo que contestarle…
Toda aquella semana había estado mal, la extrañaba y se preguntaba cómo estaría Alejandra. No había noche en la cual no llorara, no había momento en el día en el cual se preguntaba “¿¡Por qué sentía aquel dolor, si ya habían pasado dos meses!?”
Al día después de haberla visto la encontró conectada y le habló, le contó que había estado con sus tíos, su madre y su hermano, le conto lo que había hablado con ellos, quiso darle algunos consejos por algunas de las cosas que supo y al hacerlo, ella se enojó, le dijo que le estaba haciendo lo mismo que su ex, que le estaba de cierta forma, quitando a su familia. Le dijo que la odia, que no quería saber de ella nunca más, Andrea al leer esas palabras se desesperó, quizás sintió el deseo de dañarla, pero jamás lo quiso llevar a cabo, jamás se perdonaría hacerle daño, ya con el solo ello de desearlo se sentía mal por ello.
Decidida a no dejar las cosas así, salió y tomó un colectivo, sabía que estaba en la casa da una amiga. Al estar allá la llamo y le pidió que por favor la escuchara, que ella jamás había querido dañarla, solo quería ayudarla. Alejandra cedió y converso con Andrea, solucionaron las cosas y todo quedo bien. Los tres días siguientes se siguieron viendo, Andrea la iba a ver al pub donde ella trabajaba. La verdad no quedaba de acuerdo de un día a otro, sino que de repente Alejandra la llamaba y le decía que estaba en el pub y Andrea como no tenía nada que hacer iba. Así estuvieron por aquel fin de semana.
Ya el domingo Andrea la vio por última vez, no hablaron más de 10 minutos ya que tenía que salir. Andrea creía que la vería en la tarde, pero en el transcurso de ella sintió que no sería así y al volver así fue, Alejandra se había ido con su pareja como siempre lo hacía y a pesar de que sabía que no la vería le dolió tanto, que invento una excusa y se fue a su casa, llorando entro a su pieza, ya no quería más dolor, así que tomo una presto y se cortó, quería olvidar el dolor de su pecho, así que decidió volver a usar su viejo método de auto flagelación, era lo único que le ayudaba a sentir menos aquel dolor…
Fueron tantas las cosas que se le juntaron aquella semana, que ya no dio más, ya no soportaba tanto dolor, quería desahogarse, pero no tenía a nadie, llamaba a quienes se suponen son sus amigos y ninguno de ellos le ayudó.
Estos días, Andrea ha estado concluyendo el porqué de este dolor y llego a la conclusión de que solo está llorando todo lo que no lloro cuando todo termino, está sufriendo todo lo que guardo y calló cuando estuvieron juntas, está pasando el luto de su corazón, ya que cuando todo termino ella decidió no llorar, olvidar todo y llenarse de cosas para no pensar en ello, quizás a veces derramo lágrimas por ella, pero no fueron las suficientes.
Por tratar de ser fuerte ahora el dolor es peor.
Se dio cuenta de que no le sirvió de nada ir dejando a un lado el dolor, ya que ahora que todo en lo que ella se refugiaba se acabó, su corazón ya no puede ocultar su dolor. Solo está viviendo lo que por no entender guardó y solo está haciendo lo que por unos momentos olvidó, gracias a aquellos pequeños escapes que tenía para dejar a un lado su dolor.
Aquel día cuando le vio, no supo qué fue lo que le paso, esa rabia y rencor que sintió al verlas juntas, no supo de donde salió.
Cruzo la calle decidida a encararle, a gritarle todo el odio que sentía en ese momento, a decirle todo lo que calló cuando estuvieron juntas y cuando todo terminó. Pero al llegar a su lado, al sentirla cerca, no pudo. Sintiendo la misma rabia cuando llega a su encuentro, también sintió las ganas de abrazarla y decirle cuanto le extrañaba, que la necesitaba y que era imposible no estar sin verle…
Así que decidió seguir caminando, estaba tan nerviosa, que sentía como su corazón latía tan rápido y con tanta fuerza, las piernas las sentía débiles y le temblaban las manos.
Sin rumbo fijo siguió caminando delante de ellas, no miro hacia atrás en ningún momento.
Sabía que una amiga estaba en la plaza, así que se dirigió hacia allá, sabía que con ella podría desahogar aquel dolor.
Al llegar donde ella la vio y le dijo que Alejandra con su pareja se dirigían ahí y le conto como se sentía, lloro sentada junto a ella y le preguntaba el porqué de lo que sintió al verlas. Pero ella no supo que contestarle…
Toda aquella semana había estado mal, la extrañaba y se preguntaba cómo estaría Alejandra. No había noche en la cual no llorara, no había momento en el día en el cual se preguntaba “¿¡Por qué sentía aquel dolor, si ya habían pasado dos meses!?”
Al día después de haberla visto la encontró conectada y le habló, le contó que había estado con sus tíos, su madre y su hermano, le conto lo que había hablado con ellos, quiso darle algunos consejos por algunas de las cosas que supo y al hacerlo, ella se enojó, le dijo que le estaba haciendo lo mismo que su ex, que le estaba de cierta forma, quitando a su familia. Le dijo que la odia, que no quería saber de ella nunca más, Andrea al leer esas palabras se desesperó, quizás sintió el deseo de dañarla, pero jamás lo quiso llevar a cabo, jamás se perdonaría hacerle daño, ya con el solo ello de desearlo se sentía mal por ello.
Decidida a no dejar las cosas así, salió y tomó un colectivo, sabía que estaba en la casa da una amiga. Al estar allá la llamo y le pidió que por favor la escuchara, que ella jamás había querido dañarla, solo quería ayudarla. Alejandra cedió y converso con Andrea, solucionaron las cosas y todo quedo bien. Los tres días siguientes se siguieron viendo, Andrea la iba a ver al pub donde ella trabajaba. La verdad no quedaba de acuerdo de un día a otro, sino que de repente Alejandra la llamaba y le decía que estaba en el pub y Andrea como no tenía nada que hacer iba. Así estuvieron por aquel fin de semana.
Ya el domingo Andrea la vio por última vez, no hablaron más de 10 minutos ya que tenía que salir. Andrea creía que la vería en la tarde, pero en el transcurso de ella sintió que no sería así y al volver así fue, Alejandra se había ido con su pareja como siempre lo hacía y a pesar de que sabía que no la vería le dolió tanto, que invento una excusa y se fue a su casa, llorando entro a su pieza, ya no quería más dolor, así que tomo una presto y se cortó, quería olvidar el dolor de su pecho, así que decidió volver a usar su viejo método de auto flagelación, era lo único que le ayudaba a sentir menos aquel dolor…
Fueron tantas las cosas que se le juntaron aquella semana, que ya no dio más, ya no soportaba tanto dolor, quería desahogarse, pero no tenía a nadie, llamaba a quienes se suponen son sus amigos y ninguno de ellos le ayudó.
Estos días, Andrea ha estado concluyendo el porqué de este dolor y llego a la conclusión de que solo está llorando todo lo que no lloro cuando todo termino, está sufriendo todo lo que guardo y calló cuando estuvieron juntas, está pasando el luto de su corazón, ya que cuando todo termino ella decidió no llorar, olvidar todo y llenarse de cosas para no pensar en ello, quizás a veces derramo lágrimas por ella, pero no fueron las suficientes.
Por tratar de ser fuerte ahora el dolor es peor.
Se dio cuenta de que no le sirvió de nada ir dejando a un lado el dolor, ya que ahora que todo en lo que ella se refugiaba se acabó, su corazón ya no puede ocultar su dolor. Solo está viviendo lo que por no entender guardó y solo está haciendo lo que por unos momentos olvidó, gracias a aquellos pequeños escapes que tenía para dejar a un lado su dolor.
viernes, 4 de febrero de 2011
Solo siente el dolor que mi corazón por ti sufrió.
Llora todas las lágrimas que un día por ti derramó,
olvídame como poco a poco este maltratado corazón te olvidó
No me odies porque el rencor se ha plantado en mi corazón.
Si hoy ya no quiero saber de ti, es solo porque el dolor se ha transformado en rencor y si se me presentaba la oportunidad de dañarte, sé que lo hubiera hecho. Como lo hice con muchas de las palabras que ese último día salieron de mis labios.
Cuando olvide por completo el amor y el dolor
mi corazón ya no sangrara rencor
por ahora para no dañarte prefiero decir adiós...
Pero no olvides que cuando esto pase, las dos sabemos, que nos volveremos a ver...
Llora todas las lágrimas que un día por ti derramó,
olvídame como poco a poco este maltratado corazón te olvidó
No me odies porque el rencor se ha plantado en mi corazón.
Si hoy ya no quiero saber de ti, es solo porque el dolor se ha transformado en rencor y si se me presentaba la oportunidad de dañarte, sé que lo hubiera hecho. Como lo hice con muchas de las palabras que ese último día salieron de mis labios.
Cuando olvide por completo el amor y el dolor
mi corazón ya no sangrara rencor
por ahora para no dañarte prefiero decir adiós...
Pero no olvides que cuando esto pase, las dos sabemos, que nos volveremos a ver...
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