Siempre que sufrimos o que algo nos daña, nos planteamos olvidarlo, dejarlo en el pasado y hacer como si nunca hubiera pasado. Pero al hacer aquello estamos cometiendo un gran error.
No tenemos que olvidar, no es lo correcto, el olvido creo que es para los cobardes, para quienes no son lo suficientemente capaces para superar lo que tanto les daña.
Quizás ahora debería estar hablándoles de la navidad, porque hoy es navidad, pero les hablo del olvido porque ayer, en vísperas de navidad conocí a una persona que paso por algo parecido a lo que yo ahora estoy pasando.
Él hace más de un año paso por una ruptura muy parecida a la mía. A él la costumbre también casi lo mata ¿Por qué hablo de costumbre? Porque él también se acostumbró a no estar solo, a tener a esa persona a su lado, sabiendo que ya no había amor entre los dos. Lo mismo que a mí me paso.
Bueno, él nos dio a conocer como supero todo y lo que aprendió de ello. Debo decir que su experiencia de vida me dejo mucho, cuando el trasmitía lo que sintió me hizo ver muchas cosas, como los errores que estaba cometiendo y los errores que podría cometer.
Ahora volviendo al punto inicial, cuando algo nos dañe no debemos olvidar, sino aprender de ello y superarlo, el olvido no te servirá de nada, porque podría pasar que simplemente vallas caminando por la calle y veas algo que te recuerde aquel tortuoso dolor y veras que olvidar no te sirvió, ya que cuando lo recuerdas, vuelve a doler, en cambio si lo superas, si aprendes de ello, si al mirar al pasado ya no lloras, al recordar, así de repente, no dolerá, porque ya lo habrás superado.
De cada superación sacamos una gran enseñanza.
Yo estaba cometiendo este error, yo estaba tratando de olvidar, escapar. Pero cada vez que veía algo que me recordara a ella o escuchara alguna cosa que pudiera hacer referencia a ella, volvía a doler. Pero ahora me di cuenta de que no puede ser así, de que no puedo seguir así. Tengo que aprender a superar cada dolor.
Ayer, al llegar a mi casa, al poder reflexionar todo lo que hablamos en aquel cerro, me sentí bien. Parte de mí sentía un gran dolor, pero que era amortiguado por una paz inmensa que había en mi interior, me sentía feliz. Era tanta mi felicidad que a gente desconocida en la calle le desee una feliz navidad y eso que yo no creo en ella. Aunque esta navidad fue diferente, esta navidad recordé lo que es.
sábado, 25 de diciembre de 2010
jueves, 23 de diciembre de 2010
Palabras de un corzón herido
Hoy la soledad se ha apoderado de mí,
Hoy el dolor ha plantado bandera en mi corazón
Y la rabia mi alma se llevó.
Camino por los caminos inciertos de la oscuridad,
Sola en esta inmensidad.
Sola, sin nadie a quien amar.
Soy la única alma en pena que vaga en estos bosques de inseguridad.
Busco aquella salvación a la cual le llaman amor,
Creí haberla encontrado, pero no fue más que una hermosa ilusión
Todo esta tan gris, siento que ya no queda felicidad en mí
Que todo ella se llevó y nada dentro de mí dejó
¿Cómo he de seguir así? ¿Cómo? Si ya no hay nada porqué vivir
Miro a mi alrededor, ya no veo de color
La luz se apagó, como los latidos de mi corazón
Que aún sangra por la espina que clavó
Que aunque trate de odiarle, siento que aún hay amor
Amor… ¿Cómo puedo aún quererle si solo siento dolor?
¿Tan masoquista soy?
¿Por qué la vida pasa y pasa y yo aún te quiero a mi vera?
¿Por qué el tiempo sigue andando si yo me quede en el pasado?
¿Qué puedo hacer para olvidarte u odiarte?
Mis fuerzas se han acabado, el dolor me ha matado
Me he convertido, otra vez, en una muerta en vida
Otra vez estoy viviendo en una constante agonía
Hoy el dolor ha plantado bandera en mi corazón
Y la rabia mi alma se llevó.
Camino por los caminos inciertos de la oscuridad,
Sola en esta inmensidad.
Sola, sin nadie a quien amar.
Soy la única alma en pena que vaga en estos bosques de inseguridad.
Busco aquella salvación a la cual le llaman amor,
Creí haberla encontrado, pero no fue más que una hermosa ilusión
Todo esta tan gris, siento que ya no queda felicidad en mí
Que todo ella se llevó y nada dentro de mí dejó
¿Cómo he de seguir así? ¿Cómo? Si ya no hay nada porqué vivir
Miro a mi alrededor, ya no veo de color
La luz se apagó, como los latidos de mi corazón
Que aún sangra por la espina que clavó
Que aunque trate de odiarle, siento que aún hay amor
Amor… ¿Cómo puedo aún quererle si solo siento dolor?
¿Tan masoquista soy?
¿Por qué la vida pasa y pasa y yo aún te quiero a mi vera?
¿Por qué el tiempo sigue andando si yo me quede en el pasado?
¿Qué puedo hacer para olvidarte u odiarte?
Mis fuerzas se han acabado, el dolor me ha matado
Me he convertido, otra vez, en una muerta en vida
Otra vez estoy viviendo en una constante agonía
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Y fue una gran noche... :)
“Esta noche, será una gran noche.” Eso es lo que me había planteado aquella tarde. Después de haber roto con mi ex y de pasar días y días llorando por su ausencia. Me dije a mi misma “¡Esto no puede seguir así! ¡La vida no se acaba por alguien que no te merece! ¡Así que arriba ese ánimo y esta noche será mía!”.
Ese día no tenía absolutamente nada que hacer, mis amigos aún estaban en clases y era recién Miércoles, así que algo tenía que hacer, debía empezar a moverme para sacar algo para esa noche. Así que comencé a llamar a todos mis amigos, preguntándoles que qué harían esa noche y si podíamos hacer alguna cosa. Por desgracia ninguno de los cuales yo creía que me apañarían me siguió la corriente de salir, así que lo ánimos se me fueron a la mierda por un rato, pero otra vez me recordé lo que me había propuesto como meta para esa noche.
Bueno, sí, era una meta para mí, ya que era uno de los primeros pasos para seguir mejor con mi vida.
Mirando los números de mi celular vi el de una vieja amiga, Andrea, ella siempre estaba conmigo en todas, así que la llame. No tenía mucha esperanza con ella, porque desde hace un tiempo ya casi no hablábamos.
Me contesto y le conté lo que estaba pasando y lo que quería hacer aquella noche. Ella de inmediato me dijo que sí, ya que ella también no estaba pasando un muy buen momento, hace unos días, al igual que yo, había terminado con su pololo y estaba bastante mal, así que una salida, como esas de antaño, no le haría nada de mal.
Antes de seguir contándoles lo que pasó aquella noche, les tengo que decir, que ella, Andrea, fue uno de mis amores más imposibles, la quise por mucho tiempo en silencio y por lealtad a ella y a mí, un día decidí contarle. Como buena amiga, además de dejarme claro que ella jamás tendría algo conmigo, también me aseguro que todo seguiría siendo igual entre las dos, que a ella no le molestaba mientras yo la respetara. Y como en esos tiempos yo era una niña aún, no me costó mucho respetarla…
Después de ponernos de acuerdo por teléfono, me arregle y le pedí plata a mi mamá.
Quedamos de acuerdo que la pasaría a buscar a las diez de la noche y luego nos iríamos a comprar unas cervezas y nos iríamos a aquel lugar, al clásico lugar, para nosotras.
Ya juntas y con las cervezas en mano, nos dirigimos a nuestro fin del mundo.
Al llegar vimos todo muy distinto, se notaba que hace mucho tiempo que no íbamos aquel lugar, estaba casi todo cambiado, lo único que aún seguía ahí eran nuestros montoncitos de tierra en donde nos sentábamos siempre.
Nos sentamos y comenzamos a tomarnos las cervezas, hablamos de lo que nos estaba pasando y de lo que nos había pasado mientras no nos hablábamos. A medida que hablábamos las cervezas se iban acabando y nosotras más happy nos poníamos.
Después de tanto hablar de lo más superficial de la vida, por así decir, comenzamos hablar de cómo era la relación que mantuvimos con nuestros ex y en eso apareció el tema del sexo.
Las dos ya no éramos unas niñas… Igual como que nos sentimos un poco mal por ello, pero después se olvidó.
Aun estando en ese tema, yo me insinué a ella y comencé a decirle cosas como “¿Y cuándo me vas a dar la pasada?” Y bueno ese tipo de cosas. Hasta que me confeso, que con una de sus amigas se había besado, hace poco tiempo. Dijo que no le causó mucha gracia, pero tampoco la asqueo.
Y yo seguía con mis cosas, es decir, con mi insinuación, hasta que por fin la bese.
Debo decir que ese fue mi sueño hecho realidad, siempre quise besarla. Se veía tan intocable, tan inaccesible, que se convirtió en mi mayor sueño y anhelo y ¡esa noche lo estaba cumpliendo! Me sentía más que feliz mientras la besaba, realmente sentía que volaba. Me sentía en la sima, en su sima, junto a ella.
Quizás fue el alcohol lo que la hizo actuar así o simplemente ella se dejó besar, la verdad no lo sé y no estoy muy interesada en saberlo, por ahora.
Aquella noche no paso más que eso, solo besos, nada más. La respete… lo más que pude…
Ese día no tenía absolutamente nada que hacer, mis amigos aún estaban en clases y era recién Miércoles, así que algo tenía que hacer, debía empezar a moverme para sacar algo para esa noche. Así que comencé a llamar a todos mis amigos, preguntándoles que qué harían esa noche y si podíamos hacer alguna cosa. Por desgracia ninguno de los cuales yo creía que me apañarían me siguió la corriente de salir, así que lo ánimos se me fueron a la mierda por un rato, pero otra vez me recordé lo que me había propuesto como meta para esa noche.
Bueno, sí, era una meta para mí, ya que era uno de los primeros pasos para seguir mejor con mi vida.
Mirando los números de mi celular vi el de una vieja amiga, Andrea, ella siempre estaba conmigo en todas, así que la llame. No tenía mucha esperanza con ella, porque desde hace un tiempo ya casi no hablábamos.
Me contesto y le conté lo que estaba pasando y lo que quería hacer aquella noche. Ella de inmediato me dijo que sí, ya que ella también no estaba pasando un muy buen momento, hace unos días, al igual que yo, había terminado con su pololo y estaba bastante mal, así que una salida, como esas de antaño, no le haría nada de mal.
Antes de seguir contándoles lo que pasó aquella noche, les tengo que decir, que ella, Andrea, fue uno de mis amores más imposibles, la quise por mucho tiempo en silencio y por lealtad a ella y a mí, un día decidí contarle. Como buena amiga, además de dejarme claro que ella jamás tendría algo conmigo, también me aseguro que todo seguiría siendo igual entre las dos, que a ella no le molestaba mientras yo la respetara. Y como en esos tiempos yo era una niña aún, no me costó mucho respetarla…
Después de ponernos de acuerdo por teléfono, me arregle y le pedí plata a mi mamá.
Quedamos de acuerdo que la pasaría a buscar a las diez de la noche y luego nos iríamos a comprar unas cervezas y nos iríamos a aquel lugar, al clásico lugar, para nosotras.
Ya juntas y con las cervezas en mano, nos dirigimos a nuestro fin del mundo.
Al llegar vimos todo muy distinto, se notaba que hace mucho tiempo que no íbamos aquel lugar, estaba casi todo cambiado, lo único que aún seguía ahí eran nuestros montoncitos de tierra en donde nos sentábamos siempre.
Nos sentamos y comenzamos a tomarnos las cervezas, hablamos de lo que nos estaba pasando y de lo que nos había pasado mientras no nos hablábamos. A medida que hablábamos las cervezas se iban acabando y nosotras más happy nos poníamos.
Después de tanto hablar de lo más superficial de la vida, por así decir, comenzamos hablar de cómo era la relación que mantuvimos con nuestros ex y en eso apareció el tema del sexo.
Las dos ya no éramos unas niñas… Igual como que nos sentimos un poco mal por ello, pero después se olvidó.
Aun estando en ese tema, yo me insinué a ella y comencé a decirle cosas como “¿Y cuándo me vas a dar la pasada?” Y bueno ese tipo de cosas. Hasta que me confeso, que con una de sus amigas se había besado, hace poco tiempo. Dijo que no le causó mucha gracia, pero tampoco la asqueo.
Y yo seguía con mis cosas, es decir, con mi insinuación, hasta que por fin la bese.
Debo decir que ese fue mi sueño hecho realidad, siempre quise besarla. Se veía tan intocable, tan inaccesible, que se convirtió en mi mayor sueño y anhelo y ¡esa noche lo estaba cumpliendo! Me sentía más que feliz mientras la besaba, realmente sentía que volaba. Me sentía en la sima, en su sima, junto a ella.
Quizás fue el alcohol lo que la hizo actuar así o simplemente ella se dejó besar, la verdad no lo sé y no estoy muy interesada en saberlo, por ahora.
Aquella noche no paso más que eso, solo besos, nada más. La respete… lo más que pude…
martes, 14 de diciembre de 2010
Promesas que condenan...
Irme, largarme de aquí, dejar todo y volver a empezar.
Ser otra persona, ser quien siempre quise ser.
Eso es escapar, no dar cara a lo que me esta pasado y huir como una cobarde. Pero ¿¡Qué hago!? ¿¡Qué mierda hago!? Estoy tan sumida en mi dolor. Duele tanto…
Ya era la hora, el bus estaba por salir.
Aún había sol aquella tarde, había sido un día caluroso y aún hacia un poco de calor a esa hora, aun así yo llevaba la chaqueta, sabía que el viaje sería largo, que llegaría de madrugada y las noches aún son frías, incluso a donde me dirigía.
Tome mi bolso y se lo entregue al auxilia. Me gire, vi a mi madre y un vacío.
La abracé, no me dolía dejarla, sabía que estaría mejor sin ella, aunque también sabía que igual la extrañaría. Más me dolió aquel vacío, aquel lugar donde debería estar alguien, pero no había nadie, nada.
El bus ya se iba, le sonreí a mi madre y le dije que estaría bien, pero por dentro sabía que no sería así.
El motivo de mi partida era el olvido, olvidar todo el dolor que me causaron y cause. Olvidar todo lo malo y empezar de nuevo. Sabía que eso sería difícil.
Subí al bus, me dirigía a mi asiento, recuerdo perfectamente que era el asiento 13 que daba a la ventana, era un asiento individual, ya que viajaba sola.
Cuando voy a sentarme siento que gritan mi nombre, reconocí aquella voz. Era ella, mi niña, la que tanto amaba y la razón de mi partida.
Corriendo bajé y la vi, ella se tiró a mis brazos y me dijo -“Eliana, por favor no te vallas, no me dejes…”-
Y yo le respondí -¿Y qué quieres que me quede haciendo acá? No tengo nada que me amarre a este lugar-
-“No te vallas, prometiste que siempre estarías a mi lado”-
-Tengo que pensar en mí, solo hay dolor a mi alrededor, solo sufro. No me puedo quedar aquí.-
“-¡Lo prometiste!”-
-Si no fuera porque te quiero tanto simplemente te dejaría, pero no puedo. Ahora tengo que irme, pero prometo que volveré…- La abrace con todas mis fuerzas y subí al bus que ya se iba.
De la ventana vi cómo se quedaba mirando el bus con melancolía. Mi corazón lo único que quería era bajar y abrazarla, pero tenía que irme y sabía que aquella promesa sería mi condena…
Ya en camino a mi destino, mis ojos no paraban de llorar, había hecho una promesa y debía cumplirla. Pero por dentro sabía que si volvía todo sería igual, ella jamás se fijaría en mí, mi sufrimiento sería el mismo y quizás peor.
Esa noche de viaje no la disfrute como siempre lo hacía, lloré toda la noche, pensaba en qué iba hacer.
Eran las siete de la mañana cuando el auxiliar me despertaba para decirme que ya estábamos llegando.
Abrí la cortina, ya sentía el aire fresco del sur, sabía que ya estábamos en Puerto Montt.
Al llegar al terminal mi padre me esperaba, corrí a sus brazos y lo abracé con todas mis fuerzas. Lo extrañaba demasiado, hace casi un año que no le veía. No nos dijimos mucho en el terminal ni en el viaje hacia la casa. Mi padre sabía que era yo quien tenía que comenzar hablar, sabía que era yo quien tenía que confiar en él. Así que no me pregunto nada, decidió esperar.
Ya en la casa conversamos de cosas superficiales, estudios, relaciones con mi madre y hermana y ese tipo de cosas.
Recuerdo que después de almorzar me conecte, ahí estaba ella, pero no le hable, solo le dije a mis amigos que estaba en Puerto Montt y que no sabía cuando regresaba. Recuerdo una amiga me llamo, me puteo por teléfono por no haberle dicho nada y también me hizo prometerle que regresaría.
Después de ello decidí que era hora de hablar con mi padre. Necesitaba decirle lo que me estaba pasando.
No contaré muchos detalles de aquella conversación, prefiero guardarla para mí. Solo les diré que cuando le conté todo lo que estaba pasando, me abrazó y me dijo que me amaba y siempre me apoyaría, aunque no viviera con él, siempre estaría para mí. Esa tarde lloramos juntos y me enseño que lo mejor no era escapar, si no enfrentar las cosas. Así que ese mismo día de mi llegada nos fuimos a comprar el pasaje de vuelta, no encontramos pasajes para viajar de noche, así que sacamos uno para el día siguiente de día.
Fue poco lo que estuve con él, pero me sirvió demasiado. Él siempre me ha entendido.
Al otro día nos despedimos, llore en su pecho y le agradecí todo lo que estaba haciendo por mí.
Tome el bus y otra vez me puse a llorar, esta vez por mi padre, sabía que no lo volvería a ver en mucho tiempo, pero tenía que irme.
Sí, fue algo tonto, pero a veces las cosas tontas te sirven para aprender, en ese corto viaje aprendí mucho y siempre le agradeceré a mi padre por ello.
Ya pasado el mediodía sentía que el bus no avanzaba, el día se me hizo larguísimo, no tenía más entretención que pensar en cómo llegaría a la casa, en qué haría.
Ya había llegado, tenía que solo tomar un colectivo, sentía miedo, así como no le había avisado a nadie que me iba, tampoco avise que volvía.
Al llegar a mi casa mi hermana me abrazo, ella no sabía que yo me iba, no quise decirle, no sabía decirle el porqué de mi partida. Así que cuando se enteró de que yo me había ido lloro toda la noche y cuando me vio, después de abrazarme comenzó a pegarme y decirme que nunca más volviera hacer lo que había hecho.
Luego abracé a mi madre y le dije que tenía cosas que hacer, deje mis cosas y salí.
Mi rumbo era la casa de aquella niña a la cual le prometí que no la dejaría. Al llega fue ella quien abrió la puerta, al verme, se tiró a mis brazos y comenzó a llorar.
Le dije que había prometido estar siempre a su lado y así lo haría. Ella no hizo más que abrazarme y darme las gracias.
Jamás paso algo con ella, siempre fuimos amigas. Y como dije casi de un principio de esta historia, la promesa que le hice me condeno.
Hoy ya han pasado casi dos años de ello, ya la olvide y me volvía a enamorar, como siempre la que sufrió fui yo y bueno la que aún sigue sufriendo.
Por lo menos con esa promesa logre aprender cómo llevar mis problemas, como podía a tratar de resolverlos y es ello lo que ahora me tiene aquí, en duda ¿Me voy o sigo aquí? ¿Empiezo una nueva vida o comienzo a reparar la que tengo?
Me hace falta mi padre, sé que él me ayudaría, pero no está, así que tengo que ver yo sola lo que es mejor para mí.
Se supone que hoy me iba y no lo hice, ahora creo que me iré mañana, pero no es seguro.
Estoy perdida, no sé qué hacer, solo siento dolor y a veces me dejo llevar por él y tomo decisiones apresuradas y con rabia.
Bueno mañana será otro día, mañana volverá a salir el sol, como siempre digo “Hoy vivo el hoy y mañana viviré el mañana” así que no me apresuraré a decirle si me voy o no.
Ser otra persona, ser quien siempre quise ser.
Eso es escapar, no dar cara a lo que me esta pasado y huir como una cobarde. Pero ¿¡Qué hago!? ¿¡Qué mierda hago!? Estoy tan sumida en mi dolor. Duele tanto…
Ya era la hora, el bus estaba por salir.
Aún había sol aquella tarde, había sido un día caluroso y aún hacia un poco de calor a esa hora, aun así yo llevaba la chaqueta, sabía que el viaje sería largo, que llegaría de madrugada y las noches aún son frías, incluso a donde me dirigía.
Tome mi bolso y se lo entregue al auxilia. Me gire, vi a mi madre y un vacío.
La abracé, no me dolía dejarla, sabía que estaría mejor sin ella, aunque también sabía que igual la extrañaría. Más me dolió aquel vacío, aquel lugar donde debería estar alguien, pero no había nadie, nada.
El bus ya se iba, le sonreí a mi madre y le dije que estaría bien, pero por dentro sabía que no sería así.
El motivo de mi partida era el olvido, olvidar todo el dolor que me causaron y cause. Olvidar todo lo malo y empezar de nuevo. Sabía que eso sería difícil.
Subí al bus, me dirigía a mi asiento, recuerdo perfectamente que era el asiento 13 que daba a la ventana, era un asiento individual, ya que viajaba sola.
Cuando voy a sentarme siento que gritan mi nombre, reconocí aquella voz. Era ella, mi niña, la que tanto amaba y la razón de mi partida.
Corriendo bajé y la vi, ella se tiró a mis brazos y me dijo -“Eliana, por favor no te vallas, no me dejes…”-
Y yo le respondí -¿Y qué quieres que me quede haciendo acá? No tengo nada que me amarre a este lugar-
-“No te vallas, prometiste que siempre estarías a mi lado”-
-Tengo que pensar en mí, solo hay dolor a mi alrededor, solo sufro. No me puedo quedar aquí.-
“-¡Lo prometiste!”-
-Si no fuera porque te quiero tanto simplemente te dejaría, pero no puedo. Ahora tengo que irme, pero prometo que volveré…- La abrace con todas mis fuerzas y subí al bus que ya se iba.
De la ventana vi cómo se quedaba mirando el bus con melancolía. Mi corazón lo único que quería era bajar y abrazarla, pero tenía que irme y sabía que aquella promesa sería mi condena…
Ya en camino a mi destino, mis ojos no paraban de llorar, había hecho una promesa y debía cumplirla. Pero por dentro sabía que si volvía todo sería igual, ella jamás se fijaría en mí, mi sufrimiento sería el mismo y quizás peor.
Esa noche de viaje no la disfrute como siempre lo hacía, lloré toda la noche, pensaba en qué iba hacer.
Eran las siete de la mañana cuando el auxiliar me despertaba para decirme que ya estábamos llegando.
Abrí la cortina, ya sentía el aire fresco del sur, sabía que ya estábamos en Puerto Montt.
Al llegar al terminal mi padre me esperaba, corrí a sus brazos y lo abracé con todas mis fuerzas. Lo extrañaba demasiado, hace casi un año que no le veía. No nos dijimos mucho en el terminal ni en el viaje hacia la casa. Mi padre sabía que era yo quien tenía que comenzar hablar, sabía que era yo quien tenía que confiar en él. Así que no me pregunto nada, decidió esperar.
Ya en la casa conversamos de cosas superficiales, estudios, relaciones con mi madre y hermana y ese tipo de cosas.
Recuerdo que después de almorzar me conecte, ahí estaba ella, pero no le hable, solo le dije a mis amigos que estaba en Puerto Montt y que no sabía cuando regresaba. Recuerdo una amiga me llamo, me puteo por teléfono por no haberle dicho nada y también me hizo prometerle que regresaría.
Después de ello decidí que era hora de hablar con mi padre. Necesitaba decirle lo que me estaba pasando.
No contaré muchos detalles de aquella conversación, prefiero guardarla para mí. Solo les diré que cuando le conté todo lo que estaba pasando, me abrazó y me dijo que me amaba y siempre me apoyaría, aunque no viviera con él, siempre estaría para mí. Esa tarde lloramos juntos y me enseño que lo mejor no era escapar, si no enfrentar las cosas. Así que ese mismo día de mi llegada nos fuimos a comprar el pasaje de vuelta, no encontramos pasajes para viajar de noche, así que sacamos uno para el día siguiente de día.
Fue poco lo que estuve con él, pero me sirvió demasiado. Él siempre me ha entendido.
Al otro día nos despedimos, llore en su pecho y le agradecí todo lo que estaba haciendo por mí.
Tome el bus y otra vez me puse a llorar, esta vez por mi padre, sabía que no lo volvería a ver en mucho tiempo, pero tenía que irme.
Sí, fue algo tonto, pero a veces las cosas tontas te sirven para aprender, en ese corto viaje aprendí mucho y siempre le agradeceré a mi padre por ello.
Ya pasado el mediodía sentía que el bus no avanzaba, el día se me hizo larguísimo, no tenía más entretención que pensar en cómo llegaría a la casa, en qué haría.
Ya había llegado, tenía que solo tomar un colectivo, sentía miedo, así como no le había avisado a nadie que me iba, tampoco avise que volvía.
Al llegar a mi casa mi hermana me abrazo, ella no sabía que yo me iba, no quise decirle, no sabía decirle el porqué de mi partida. Así que cuando se enteró de que yo me había ido lloro toda la noche y cuando me vio, después de abrazarme comenzó a pegarme y decirme que nunca más volviera hacer lo que había hecho.
Luego abracé a mi madre y le dije que tenía cosas que hacer, deje mis cosas y salí.
Mi rumbo era la casa de aquella niña a la cual le prometí que no la dejaría. Al llega fue ella quien abrió la puerta, al verme, se tiró a mis brazos y comenzó a llorar.
Le dije que había prometido estar siempre a su lado y así lo haría. Ella no hizo más que abrazarme y darme las gracias.
Jamás paso algo con ella, siempre fuimos amigas. Y como dije casi de un principio de esta historia, la promesa que le hice me condeno.
Hoy ya han pasado casi dos años de ello, ya la olvide y me volvía a enamorar, como siempre la que sufrió fui yo y bueno la que aún sigue sufriendo.
Por lo menos con esa promesa logre aprender cómo llevar mis problemas, como podía a tratar de resolverlos y es ello lo que ahora me tiene aquí, en duda ¿Me voy o sigo aquí? ¿Empiezo una nueva vida o comienzo a reparar la que tengo?
Me hace falta mi padre, sé que él me ayudaría, pero no está, así que tengo que ver yo sola lo que es mejor para mí.
Se supone que hoy me iba y no lo hice, ahora creo que me iré mañana, pero no es seguro.
Estoy perdida, no sé qué hacer, solo siento dolor y a veces me dejo llevar por él y tomo decisiones apresuradas y con rabia.
Bueno mañana será otro día, mañana volverá a salir el sol, como siempre digo “Hoy vivo el hoy y mañana viviré el mañana” así que no me apresuraré a decirle si me voy o no.
Hay siempre un sentimiento muerto en un corazón roto…
Hay momentos en los cuales me dan ganas de abandonar todo, de irme a la mierda del mundo y olvidarme de que un día existí aquí, en este pueblo de mierda, donde todos se conocen, donde nada cambia, donde todo siempre es igual.
Quiero vivir, ser feliz, sé cómo quiero mi vida, pero no puedo tenerla ahora, no puedo obtener lo que más quiero ahora, soy recién una pendeja de 16 años, tengo toda una vida por delante, aunque ya no tengo ganas de vivir. Siento que ya no tengo nada porque luchar, nada porque salir adelante. Sé que quien lea esto dirá o pensará algo como “Tienes que luchar por ti, seguir viviendo por ti”. El problema es que a veces siento que yo no valgo la pena, ya no doy felicidad a nadie, ya no soy la alegría de nadie. Nadie anhela mi presencia, nadie se alegra solo con verme, ya nadie me ama.
Hoy, estando con quien fue mi primer amor, me di cuenta de que estoy sola. De que no hay nadie que siempre estará ahí como ella alguna vez lo estuvo. Sé que tengo amigos, pero ellos tienen sus vidas y yo no soy la persona principal en ellas.
Soy creyente, no puedo decir que no creo, porque si lo hago, pero no negaré que muchas veces dudo de la existencia de aquel Dios de amor del cual todos hablan, a veces creo que no es un Dios de amor, sino solo alguien que se entretiene mirándonos. Me pregunto ¿Dónde estás? ¿Por qué siendo tu hija me has dado tanto sufrimiento? Y no sé qué mierda pensar.
Quiero recordar, volver aquellos lugares, momentos que un día viví, pero quiero que ya no duelan, no quiero sentir este dolor en el pecho cuando recuerdo lo que un día fui y tuve. Duele ver todo lo que se ha ido, todo lo que ya no tengo y el problema es que este último tiempo solo he perdido, es poco lo que he ganado.
¡Mierda! Siento que me ahogo, el pecho se me aprieta ¡Duele! No quiero volver a caer, no quiero volver a la oscuridad, pero ya siento que no hay luz en mí, otra vez soy una muerta en vida. Otra vez el amor me ha vuelto a fallar…
Ya no quedan lágrimas en mí y el problema es que quiero llorar, quiero sacar esto de mí, pero de mis ojos no caen lágrimas y mi pecho sigue doliendo, siento que me estoy muriendo, siento como de apoco cada parte de mi cuerpo pierde su luz, su vida. Me estoy sintiendo igual como me sentí hace seis meses.
Ya no quiero salir, no me dan ganas de hacer nada. Otra vez estoy cayendo en depresión, otra vez vuelvo a lo mismo y esta vez es por mi culpa.
Quiero volver a ser una niña, quiero volver a jugar y no pensar en los problemas. Llorar porque no me han comprado un dulce, porque el viejito pascuero no me trajo el juguete que yo quería, porque no quiero acostarme temprano o porque me hice una pequeña herida en la rodilla por andar corriendo. Quiero correr donde mi madre cuando llega del trabajo y colgarme de su cuello para que ella me tome en sus brazos, besarla y decirle que la quiero, quiero volver a ser su niña, esa que la abrazaba, esa niña inocente que siempre sonreía.
Pero no se puede, crecí, ahora soy una adolescente y ni eso, mi mentalidad no es la de una niña de 16 años, como se dice, soy mucho más madura. Si tú hablaras conmigo, te darías cuenta de que soy mucho más mayor en mi forma de ser y lo único que queda de niña, son algunos sentimientos, son lo único que me van quedando, lo único que ruego no perder.
Quiero vivir, ser feliz, sé cómo quiero mi vida, pero no puedo tenerla ahora, no puedo obtener lo que más quiero ahora, soy recién una pendeja de 16 años, tengo toda una vida por delante, aunque ya no tengo ganas de vivir. Siento que ya no tengo nada porque luchar, nada porque salir adelante. Sé que quien lea esto dirá o pensará algo como “Tienes que luchar por ti, seguir viviendo por ti”. El problema es que a veces siento que yo no valgo la pena, ya no doy felicidad a nadie, ya no soy la alegría de nadie. Nadie anhela mi presencia, nadie se alegra solo con verme, ya nadie me ama.
Hoy, estando con quien fue mi primer amor, me di cuenta de que estoy sola. De que no hay nadie que siempre estará ahí como ella alguna vez lo estuvo. Sé que tengo amigos, pero ellos tienen sus vidas y yo no soy la persona principal en ellas.
Soy creyente, no puedo decir que no creo, porque si lo hago, pero no negaré que muchas veces dudo de la existencia de aquel Dios de amor del cual todos hablan, a veces creo que no es un Dios de amor, sino solo alguien que se entretiene mirándonos. Me pregunto ¿Dónde estás? ¿Por qué siendo tu hija me has dado tanto sufrimiento? Y no sé qué mierda pensar.
Quiero recordar, volver aquellos lugares, momentos que un día viví, pero quiero que ya no duelan, no quiero sentir este dolor en el pecho cuando recuerdo lo que un día fui y tuve. Duele ver todo lo que se ha ido, todo lo que ya no tengo y el problema es que este último tiempo solo he perdido, es poco lo que he ganado.
¡Mierda! Siento que me ahogo, el pecho se me aprieta ¡Duele! No quiero volver a caer, no quiero volver a la oscuridad, pero ya siento que no hay luz en mí, otra vez soy una muerta en vida. Otra vez el amor me ha vuelto a fallar…
Ya no quedan lágrimas en mí y el problema es que quiero llorar, quiero sacar esto de mí, pero de mis ojos no caen lágrimas y mi pecho sigue doliendo, siento que me estoy muriendo, siento como de apoco cada parte de mi cuerpo pierde su luz, su vida. Me estoy sintiendo igual como me sentí hace seis meses.
Ya no quiero salir, no me dan ganas de hacer nada. Otra vez estoy cayendo en depresión, otra vez vuelvo a lo mismo y esta vez es por mi culpa.
Quiero volver a ser una niña, quiero volver a jugar y no pensar en los problemas. Llorar porque no me han comprado un dulce, porque el viejito pascuero no me trajo el juguete que yo quería, porque no quiero acostarme temprano o porque me hice una pequeña herida en la rodilla por andar corriendo. Quiero correr donde mi madre cuando llega del trabajo y colgarme de su cuello para que ella me tome en sus brazos, besarla y decirle que la quiero, quiero volver a ser su niña, esa que la abrazaba, esa niña inocente que siempre sonreía.
Pero no se puede, crecí, ahora soy una adolescente y ni eso, mi mentalidad no es la de una niña de 16 años, como se dice, soy mucho más madura. Si tú hablaras conmigo, te darías cuenta de que soy mucho más mayor en mi forma de ser y lo único que queda de niña, son algunos sentimientos, son lo único que me van quedando, lo único que ruego no perder.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Y otra vez está oscuro
¿Qué haces cuando te sientes sola? ¿Cuándo sientes que ya no tienes a nadie? ¿Qué haces cuando has perdido a la única persona a la cual podías recurrir cuando la necesitabas? ¿Qué haces cuando toda tu vida se te viene abajo?
¿Te ha pasado que de repente tu vida esta de lo mejor y sin darte cuenta todo se te viene abajo, se te va a la mierda?
Hace un tiempo fui feliz, muy feliz, tenía a la mujer que amaba y las relaciones con mi madre estaban mucho mejor. Hoy ya nada es igual, ya no tengo a la mujer que amo, ha encontrado el amor en otro corazón y la relación con mi madre es la peor que he tenido en mucho tiempo.
Hoy el dolor me consume, he tratado de escapar de la realidad, pero no me dura más que una noche y al otro día todo sigue igual o como la mayoría de las veces peor.
En estos momentos el dolor me aprieta el pecho, no puedo respirar, mis ojos lloran por todo lo que estoy pasando, mi corazón sangra y se adorna de más heridas.
Me siento perdida, no sé qué hacer o a dónde ir.
Me encuentro en un completo abismo, uno de los más oscuros, esos que te matan por dentro, esos de los cuales crees que has salido, pero de repente vuelven cuando crees que todo está mucho mejor.
Siento que ya no me queda nada por lo cual vivir, nada por lo cual luchar.
El dolor me está matando y de la peor forma. Ya no sonrió como lo hacía ayer, ya no soy la niña que un día fui, me miro al espejo y no me reconozco. Otra vez soy una muerta en vida.
Y otra vez todo está oscuro, por lo menos cuando lo estuvo la otra vez tenía una luz que me alumbraba el camino, un corazón que alegraba el mío, una niña que me hacía feliz, que me enseñaba a amar y fue ella quien hizo que la luz volviera a mi vida, fue ella quien me saco del hoyo en el que me encontraba. Pero hoy ella ya no está, abrió sus alas y voló, voló muy lejos de mi corazón y la oscuridad otra vez se volvió mi compañía, otra vez entro a mi corazón.
¿Te ha pasado que de repente tu vida esta de lo mejor y sin darte cuenta todo se te viene abajo, se te va a la mierda?
Hace un tiempo fui feliz, muy feliz, tenía a la mujer que amaba y las relaciones con mi madre estaban mucho mejor. Hoy ya nada es igual, ya no tengo a la mujer que amo, ha encontrado el amor en otro corazón y la relación con mi madre es la peor que he tenido en mucho tiempo.
Hoy el dolor me consume, he tratado de escapar de la realidad, pero no me dura más que una noche y al otro día todo sigue igual o como la mayoría de las veces peor.
En estos momentos el dolor me aprieta el pecho, no puedo respirar, mis ojos lloran por todo lo que estoy pasando, mi corazón sangra y se adorna de más heridas.
Me siento perdida, no sé qué hacer o a dónde ir.
Me encuentro en un completo abismo, uno de los más oscuros, esos que te matan por dentro, esos de los cuales crees que has salido, pero de repente vuelven cuando crees que todo está mucho mejor.
Siento que ya no me queda nada por lo cual vivir, nada por lo cual luchar.
El dolor me está matando y de la peor forma. Ya no sonrió como lo hacía ayer, ya no soy la niña que un día fui, me miro al espejo y no me reconozco. Otra vez soy una muerta en vida.
Y otra vez todo está oscuro, por lo menos cuando lo estuvo la otra vez tenía una luz que me alumbraba el camino, un corazón que alegraba el mío, una niña que me hacía feliz, que me enseñaba a amar y fue ella quien hizo que la luz volviera a mi vida, fue ella quien me saco del hoyo en el que me encontraba. Pero hoy ella ya no está, abrió sus alas y voló, voló muy lejos de mi corazón y la oscuridad otra vez se volvió mi compañía, otra vez entro a mi corazón.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Hoy es tiempo
Por más que busco aquel paraíso al cual un día fui, no lo encuentro. Quiero volver ahí, quiero volver a sentirme bien, feliz.
Recuerdo que era hermoso, vegetación por todos lados, la luz del sol era completamente distinta a la que veo todos los días, era una luz que brindaba tranquilidad y un calor en el cual te sentías refugiada. Había un río con aguas cristalinas, era hermoso, jamás en mi vida había visto aguas tan puras como aquellas. Los árboles brillaban, todas sus hojas eran verdes, no había árbol que tuviera parte de él marchitado.
Recuerdo que sentía una paz enorme, era encontrarme conmigo misma, con lo más íntimo de mí, lo más puro, era hablar conmigo misma, era saber quién era y qué quería realmente.
Era feliz en aquel lugar, pero creo que ya no podré volver, a ese lugar fui acompañada, me acompañaba mi alma, aún la recuerdo. Estaba con un vestido blanco, relucía ante la luz de aquel sol, su sonrisa era la de los ángeles y sus palabras las más sabias que había escuchado en mi corta vida…
Me da pena saber que ya no volveré ahí, que he perdido aquello por ser quien soy ahora, espero poder recuperar todo aquello, recuperar mi alma, la que no hace mucho perdí…
Creo que hoy es tiempo de hacerlo, todo lo malo en mí vida debe terminar, debo de hacerle caso, debo pensar en mí, aunque sea una vez, debo pensar en lo mejor para mí y no para los demás.
Sí, creo que hoy es tiempo, hoy debo saldar cuentas, hoy debo recuperar lo que he perdido, hoy es hora, hoy me toca ganar a mí….
Alma mía, no sabes cuánto te extraño, anhelo volver a soñar contigo, anhelo tus sabias palabras, esas que tanto me sirvieron cuando me encontraba pérdida en uno de los más oscuros abismos. Te extraño. Extraño aquel lugar, extraño el calor de aquel sol, el aroma de aquella vegetación, el brillo de aquellos árboles, la paz que sentía en aquel lugar. Jamás la olvidaré, siempre estará ese recuerdo en lo más profundo de mí ser…
Hoy es tiempo de actuar, ya no puedo seguir así, hoy es tiempo de cambiar, de ser quien era, de amar a mi manera, de ser feliz.
Recuerdo que era hermoso, vegetación por todos lados, la luz del sol era completamente distinta a la que veo todos los días, era una luz que brindaba tranquilidad y un calor en el cual te sentías refugiada. Había un río con aguas cristalinas, era hermoso, jamás en mi vida había visto aguas tan puras como aquellas. Los árboles brillaban, todas sus hojas eran verdes, no había árbol que tuviera parte de él marchitado.
Recuerdo que sentía una paz enorme, era encontrarme conmigo misma, con lo más íntimo de mí, lo más puro, era hablar conmigo misma, era saber quién era y qué quería realmente.
Era feliz en aquel lugar, pero creo que ya no podré volver, a ese lugar fui acompañada, me acompañaba mi alma, aún la recuerdo. Estaba con un vestido blanco, relucía ante la luz de aquel sol, su sonrisa era la de los ángeles y sus palabras las más sabias que había escuchado en mi corta vida…
Me da pena saber que ya no volveré ahí, que he perdido aquello por ser quien soy ahora, espero poder recuperar todo aquello, recuperar mi alma, la que no hace mucho perdí…
Creo que hoy es tiempo de hacerlo, todo lo malo en mí vida debe terminar, debo de hacerle caso, debo pensar en mí, aunque sea una vez, debo pensar en lo mejor para mí y no para los demás.
Sí, creo que hoy es tiempo, hoy debo saldar cuentas, hoy debo recuperar lo que he perdido, hoy es hora, hoy me toca ganar a mí….
Alma mía, no sabes cuánto te extraño, anhelo volver a soñar contigo, anhelo tus sabias palabras, esas que tanto me sirvieron cuando me encontraba pérdida en uno de los más oscuros abismos. Te extraño. Extraño aquel lugar, extraño el calor de aquel sol, el aroma de aquella vegetación, el brillo de aquellos árboles, la paz que sentía en aquel lugar. Jamás la olvidaré, siempre estará ese recuerdo en lo más profundo de mí ser…
Hoy es tiempo de actuar, ya no puedo seguir así, hoy es tiempo de cambiar, de ser quien era, de amar a mi manera, de ser feliz.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Delirio de una noche
Todo me da vueltas, quiero dormir, pero no puedo, me duele el corazón, otra vez está sangrando, tiene pocas fuerzas para latir. Mis ojos dejan caer lágrimas sin darme cuenta, no logro entender qué es lo que me pasa…
Hace frío, quiero un abrazo, quiero sentir su calor, la extraño, sé que estos días no han sido los mejores, los fantasmas aún deambulan por mi mente y mi vida, aún hay veces en las cuales duele…
¿Volemos? ¿Volemos al otro lado del sol? Toma mi mano y llévame a ese lugar, llévame donde te pueda amar, donde pueda olvidar y no recordar, llévame donde solo seamos tú y yo y los fantasmas no existan, donde solo yo te pueda amar.
“Quiero volar, lejos de aquí escapar, dime mi bien ¿Quién me llorará si me dan alas y hecho a volar? Quiero dormir, no quiero despertar, quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizás alguien me espere en la oscuridad.”
“Son las cosas de la vida, las promesas del amor, que siempre son infinitas hasta que lo quiere Dios y se prometían amor…”
Hace frío, quiero un abrazo, quiero sentir su calor, la extraño, sé que estos días no han sido los mejores, los fantasmas aún deambulan por mi mente y mi vida, aún hay veces en las cuales duele…
¿Volemos? ¿Volemos al otro lado del sol? Toma mi mano y llévame a ese lugar, llévame donde te pueda amar, donde pueda olvidar y no recordar, llévame donde solo seamos tú y yo y los fantasmas no existan, donde solo yo te pueda amar.
“Quiero volar, lejos de aquí escapar, dime mi bien ¿Quién me llorará si me dan alas y hecho a volar? Quiero dormir, no quiero despertar, quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizás alguien me espere en la oscuridad.”
“Son las cosas de la vida, las promesas del amor, que siempre son infinitas hasta que lo quiere Dios y se prometían amor…”
viernes, 19 de noviembre de 2010
Tú, solo tú...
Los días pasan, el dolor desaparece al igual que los malos recuerdos, tú los cambias por palabras llenas de amor y vivencias felices, tú llenas los espacios que hay en este pobre corazón, tú abrigas mi alma que en pena un día vago.
Tú mi ángel preciado, solo tú logras darle vida a este corazón… Un corazón que se creyó olvidado por el amor y secuestrado por el dolor, un corazón que fue maltratado y humillado por el desamor…
Pasan los días y me pregunto ¿Cómo has logrado que te ame tanto? ¿Qué fue lo que me hiciste, que desde el primer día en que te vi ya nada fue igual?
El tiempo ha pasado, ya serán cuatro meses… cuatro meses llenos de amor, con algunas penas, dolores y muchas alegrías… Cuatro meses en los cuales mis ojos solo han sido tuyos, en las cuales mis manos solo han deseado tocar tu cuerpo, cuatros meses en los cuales mi corazón solo ha latido por ti y para ti…
Nunca sueltes mi mano, los caminos son inciertos si tú no estás, la vida es más fría sin el calor de tu cuerpo, el sol no alumbra sin el brillo de tus ojos, la luna desapareces de mis noches si no estás conmigo.
Tú mi ángel preciado, solo tú logras darle vida a este corazón… Un corazón que se creyó olvidado por el amor y secuestrado por el dolor, un corazón que fue maltratado y humillado por el desamor…
Pasan los días y me pregunto ¿Cómo has logrado que te ame tanto? ¿Qué fue lo que me hiciste, que desde el primer día en que te vi ya nada fue igual?
El tiempo ha pasado, ya serán cuatro meses… cuatro meses llenos de amor, con algunas penas, dolores y muchas alegrías… Cuatro meses en los cuales mis ojos solo han sido tuyos, en las cuales mis manos solo han deseado tocar tu cuerpo, cuatros meses en los cuales mi corazón solo ha latido por ti y para ti…
Nunca sueltes mi mano, los caminos son inciertos si tú no estás, la vida es más fría sin el calor de tu cuerpo, el sol no alumbra sin el brillo de tus ojos, la luna desapareces de mis noches si no estás conmigo.
viernes, 5 de noviembre de 2010
La mente
Que malvada puede ser, que mal nos puede hacer sentir, nos puede matar de dolor, muchas veces nos tortura más que nuestros sentimientos.
Sí, esa es la mente, una maquina de sufrimiento movida solo por estímulos, los cuales muchas veces son dados sin darnos cuenta. A veces nuestro propio entorno manda los estímulos que hacen trabajar a nuestra mente sin que nosotros queramos…
Nuestra mente también puede ser malvada, a veces sin conciencia creamos en ella imágenes perversas. Todos alguna vez hemos pensado en algo que si dijéramos en voz alta nos reprocharían o hasta nos tildarían de locos o de pervertidos, aun que la verdad no sé con que cara se atreven hacerlos, si TODOS alguna vez hemos imaginado algo que no es ético, ni bueno.
Volviendo a la idea del principio, muchas veces los estímulos que recibimos no son de nosotros mismos, si no de terceros, pero que conste, muchas veces solo un estimulo de alguna persona provoca en nosotros una cadena de sufrimiento. Sí, porque con solo que una persona implante en ti la desconfianza, la duda, la ira o cualquier sentimiento o idea que pueda dañarte provoca en nosotros, en ti, en mí, una cadena de pensamientos los cuales solo te harán daño…
La mente… que perversa puede ser. Todo seria diferente si pudiéramos controlar nuestros pensamientos… o… bueno la otra idea es mucho más fantástica que la primera, así que mejor la omito, solo quiero escribir la realidad o por lo menos lo que más se parezca a ella…
Sí, esa es la mente, una maquina de sufrimiento movida solo por estímulos, los cuales muchas veces son dados sin darnos cuenta. A veces nuestro propio entorno manda los estímulos que hacen trabajar a nuestra mente sin que nosotros queramos…
Nuestra mente también puede ser malvada, a veces sin conciencia creamos en ella imágenes perversas. Todos alguna vez hemos pensado en algo que si dijéramos en voz alta nos reprocharían o hasta nos tildarían de locos o de pervertidos, aun que la verdad no sé con que cara se atreven hacerlos, si TODOS alguna vez hemos imaginado algo que no es ético, ni bueno.
Volviendo a la idea del principio, muchas veces los estímulos que recibimos no son de nosotros mismos, si no de terceros, pero que conste, muchas veces solo un estimulo de alguna persona provoca en nosotros una cadena de sufrimiento. Sí, porque con solo que una persona implante en ti la desconfianza, la duda, la ira o cualquier sentimiento o idea que pueda dañarte provoca en nosotros, en ti, en mí, una cadena de pensamientos los cuales solo te harán daño…
La mente… que perversa puede ser. Todo seria diferente si pudiéramos controlar nuestros pensamientos… o… bueno la otra idea es mucho más fantástica que la primera, así que mejor la omito, solo quiero escribir la realidad o por lo menos lo que más se parezca a ella…
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